14 de octubre de 2025

Escuchar · Acompañar · Actuar: IA y salud mental (opinión y cuidados imprescindibles)

Los psicólogos, los abogados, los jueces asumimos el rol de «directores de escena» de la dramática que tenemos delante para hacer que el cambio suceda. Poder reubicar el foco de lo individual a la dialéctica del grupo familiar.

Escuchar en términos de narrativa implica «volver a contar la historia» sobre ellos, sobre los problemas que los traen ante nosotros. Aunque aún cueste comprender cómo las conversaciones pueden configurar nuevas realidades, crean, sí, puentes de significados.

Qué responsabilidad la escucha y/o comprensión del contexto, puesto que el relato que prevalezca a la hora de dar sentido a los sucesos determinará el porvenir de muchos. Y no es tarea para nada sencilla para ser abordada individualmente: se necesitan equipos interdisciplinarios para desenredar perniciosos circuitos viciados con el entorno, creando altos niveles de conflictividad.

¿Cómo relacionás «la prueba» archivada no probada con el daño? ¿La intencionalidad de quien se vale de estos recursos es evaluada de algún modo que ayude a desestimular hacerlo?

El prejuicio, los bandos, la desconfianza, hasta el odio, empiezan a ocupar espacios antes reservados a la empatía. Esto sucede en lo social e incluso en el terreno de la salud mental.

Y aquí entra una variable que no aclara… el abuso de las redes y la IA.
Explore un tanto las redes más usadas. Observe el crecimiento de personas que te cuentan también cómo reconectar con el lado humano, espiritual de la vida, de la salud mental, intentando seguramente a que las personas encuentren apoyo.

El uso de la inteligencia artificial (IA) en el día a día se ha extendido en todos los ámbitos. Incluso ha entrado en el ámbito del bienestar emocional, ofreciendo desde aplicaciones que prometen “terapia conversacional” hasta chatbots que escuchan nuestras preocupaciones o recomiendan estrategias de autocuidado.

Todo esto plantea una cuestión grave: ¿puede la inteligencia artificial reemplazar el trato humano, opinar acerca de políticas, leyes? ¿Puede sustituir el acompañamiento profesional en salud mental?
Las posibles ventajas no deben confundirse con la sustitución completa de la comprensión humana, la opinión o la atención psicológica.
La inteligencia emocional es insustituible y es la única herramienta que nos rescata como seres humanos conscientes del otro.

Basta leer comentarios durísimos, con expresiones lapidarias en las redes que causan severo impacto en quien la recibe, para comprender el daño de la desafectivización. La IA carece de conciencia, de sensibilidad contextual y de la capacidad de interpretar matices emocionales y sociales. Puede simular empatía, pero no sentirla, y en salud mental, pensando en convivencia saludable, la diferencia es esencial: la escucha, el vínculo y la presencia.

Entre los riesgos más relevantes, los expertos en el tema destacan:

  1. Falta de empatía genuina y de interpretación del lenguaje no verbal: la IA puede ofrecer respuestas amables y crueles. No puede acompañar a una persona en crisis o con un trastorno mental y menos «acercar cargo» de sus expresiones en las redes que impactan en quien las recibe y lo estigmatiza en muchos casos.
  2. Posibles errores e interpretaciones incorrectas: los algoritmos pueden no detectar señales de riesgo o reaccionar de forma inapropiada ante expresiones ambiguas o irónicas. Un fallo de este tipo puede derivar en graves consecuencias.
  3. Sesgos y desigualdades: la IA aprende de los datos con los que se entrena. Si esos datos no reflejan la diversidad cultural, lingüística o social, sus respuestas pueden ser parciales o discriminatorias.

Sustituir la opinión humana por una interacción automatizada puede vaciar la atención emocional de su sentido humano y ético.
En cualquier caso, la intervención consciente, empática, humana, es irrenunciable. Solo un profesional capacitado puede valorar el contexto, la urgencia, las emociones y las condiciones personales.
La escucha, la empatía, la presencia y la comprensión del contexto social son elementos que ninguna tecnología puede replicar; el cuidado emocional sigue siendo una tarea humana, basada en la conexión, la confianza y la responsabilidad compartida.

En estos días donde se hizo figura el Día Mundial de la Salud Mental, hay que tener presente que el progreso no consiste solo en crear tecnologías más potentes, sino en usarlas para reforzar los lazos humanos y no para reemplazarlos. Porque ninguna innovación puede reemplazar la calidez de una voz, la certeza de una mirada, un gesto o una conversación.

El cuidado de la salud mental y los desafíos actuales que enfrenta nos afecta a toda la sociedad.

Si en algún momento necesitas apoyo emocional o acompañamiento psicológico, podés acudir a nuestro apoyo de psicólogos, operadores sociales y coaches certificados.

Tenemos también un espacio de voluntariado. Llevar a cabo actividades de carácter altruista puede mejorar, y mucho, nuestro bienestar emocional.
Por eso, a través del voluntariado ofrecemos también la oportunidad de conocer otras realidades ajenas a la nuestra.

Dar una mano, una escucha a otros y crecer.

Ser conscientes de las problemáticas sociales existentes, salir de nuestra zona de confort y trabajar junto a otras personas por un bien común, son vivencias que enriquecen y nutren nuestro cuidado mental y nuestra vida en comunidad.

Así que te animamos a aportar tu tiempo, tus habilidades o tu solidaridad para que más personas encuentren apoyo. Podés hacerlo colaborando. Cada voluntad cuenta, y cada gesto ayuda a construir comunidades más fuertes y resilientes.
Vení, súmate a la acción y creemos juntos redes de cuidado, donde nadie tenga que enfrentarse en soledad a sus momentos más difíciles.

Callar a tiempo te da más tiempo en tiempos de duda…
Vivimos y presenciamos situaciones tremendamente dolorosas donde no sabemos qué sucede. Respeto, para empezar. Representar a la gente es cuestión de Derechos Humanos. No crear bandos es educación cívica y, menos aún, desde la violencia que a su vez denuncian.


por Gabriela Bazzano (Licenciada en Psicología)